Se puede decir resumiendo que este Estudio nació a partir del deseo de encontrar soluciones para las personas, físicas o jurídicas, que sufran injusticias debido a la fuerza superior de los más poderosos, caracterizados éstos como poseedores del poder del capital - léase dinero o información inaccesible -, como también del propio poder estatal.

Las ideas que defiende objetivan probar la inequívoca asociación del hecho económico con el jurídico, ambos indisociables, apenas este último siendo sentido cuando los negocios realizados no satisfacen plenamente a las partes, es decir, no se estableció el equilibrio que debería haber sucedido.

El concepto de equilibrio, y justicia, se desea conforme con la orden expresada en su titulación: consultoría antes que abogacía.

Esto quiere decir además su opción por el camino de la solución negociada, personal – sin formalidades y, si no resuelve, mediante la línea formal-administrativa, es decir, búsqueda de la conciliación antes de realizar una demanda judicial, tercera y última alternativa que hace adoptar.
¿Por qué?
Obediencia a los dictámenes de la practicidad y de la exoneración del Judiciario, además de reducción del costo de los clientes.
Sin embargo nadie piense que la postura adoptada por el Estudio significa miedo a la "Lucha por el Derecho"; al contrario, es el uso del sentido común y, destáquese, cada uno de sus socios y asociados es incontestable admirador y discípulo del maestro Rudolf Von Ihering.
Agréguese aún que las tesis adoptadas en el Estudio y sus idas a la Justicia en busca de derechos no conciliados se probaron primordialmente en las personas o empresas de sus socios o asociados.

Esto significa que el Estudio partió de una visión de la totalidad organizada y de los fundamentos teóricos de las Ciencias del Derecho, de la Economía y de la Administración, de experiencias que no perjudicasen terceros, para después expandirse y prestar servicios al propio mercado.

El primer y único objetivo del Estudio es la satisfacción plena de su cliente.

Si debido a esto creció y posee fuerte expansión actual, quede el registro indeleble que su éxito fue, es y será siempre el del cliente.

Finalmente el Estudio enaltece y declara su apego a los principios constitucionales del debido proceso legal, de la amplia defensa y del contradictorio, entre otros, enseguida registrando que con éstos y a través de los mismos, siempre podrá admitir su inserción en causas que considere justas, dentro de la ley, la jurisprudencia, las costumbres, los principios generales del derecho o de la doctrina, aunque esto implique en el patrocinio eventual de una institución financiera, de un acto de Estado o de un supuesto delito.

Para el estudio es absolutamente esencial que exista el derecho, o su contrariedad, y que el cliente satisfaga sus requisitos: la admisión de la consultoría (prevención, conciliación, mediación, etc.) según el caso, examinada siempre antes de la abogacía judicante propiamente dicha.
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